La escena política canaria y sus corruptos protagonistas, continúan dejándonos grandes perlas que nos dan la pauta de cuál es la política que han hecho, hacen y piensan seguir haciendo:
-dos tranvías que valieron una fortuna (300 millones de euros la línea 1, y 50 millones la línea 2, aproximadamente), y que en cuanto caen unas lloviznas sobre la isla, se colapsa y deja de funcionar por tramos
-una gran reforma en la rotonda “Padre Anchieta” (7,15 millones de euros) con la excusa de que aplacaría el tráfico, y que no ha cambiado el hecho de que tardemos, en las horas pico, unos 30 minutos en trasladarnos desde Guajara a La Laguna
-la subida de precios del transporte a 1 EURO (con bono) y a 0,75€ con bono de estudiante (¡sí señoras!¡el transporte más caro del Estado español!)
-una Universidad privada en La Orotava que, permítaseme la duda, no creo yo que sea para fomentar la educación entre la población canaria, sino más bien, para generar una distinción entre ella: quienes estudian en la privada, y quienes NO (¡pobretones!)
-la aprobación del Plan de Ordenamiento de Santa Cruz (más conocido como el P.G.O) en contra de la voluntad de la población capitalina, que no quiere quedarse sin hogar, para que CUATRO empresarios construyan rascacielos, y un largo etcétera que ni todo este folio DinA3 me sería un espacio suficiente para tan alto contenido de atrocidades políticas, económicas, sociales y culturales, contra el bienestar de la población de esta isla.
Y es que parece ser que ellos tienen sólo un fin: poner más ceros en sus cuentas bancarias. Esto es lamentable, sí que lo es, pero lo es más aún el hecho de que la población no se queje, no critique, y que sea la pasividad la que campe a sus anchas.
Ante este perplejo vacío, es la naturaleza la que responde. En la primera semana de febrero hemos sido testigos (algo muy poco frecuente) de dos eventos naturales muy importantes: una riada -el 1 de febrero- que colapsó e inmovilizó todo el norte y capital de Tenerife, y un sismo –el 5 de febrero- de 4,2 en la escala de Richter, que, aunque no fue grave, sí provocó temor en las personas que lo sintieron. Por otra parte, el 18 de febrero, unos vientos de más de 100km/h provocaron muchos desperfectos en las islas, entre ellos dejar sin luz a Tenerife en su totalidad, debido a problemas en las centrales de Caletillas y Granadilla.
¿No será que Tenerife está reaccionando por fin? ¿No será que esta tierra indómita, harta de que estos corruptos le hinquen los dientes en la yugular, está moviéndose, sacudiéndose, y arrastrándose para que aquéllos caigan, se hundan, desaparezcan y así no tener que padecerlos nunca más? ¿Tendrá la isla la suerte de que, a falta de tácticas sociales, sean las tácticas naturales las que funcionen y todos esos politicuchos hipócritas, mentirosos y ladrones, sean llevados por el agua y el viento hacia el mar para nunca más volver? ¿Se abrirá un hueco en la tierra y se los tragará, cual infierno, a sus traidores?.
Katharsis